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Protector solar, antioxidantes y la barrera cutánea: la guía de verano de la Dra. Sofia Borges.

Protector solar, antioxidantes y la barrera cutánea: la guía de verano de la Dra. Sofia Borges.

¿Te has dado cuenta de cómo un pequeño gesto diario puede marcar la diferencia en tu piel? Precisamente de eso hablamos con la Dra. Sofia Borges , especialista en dermatovenereología.

La Dra. Sofía es dermatóloga en la Clínica MyMoment de Lisboa, especializada en acné, rosácea, melasma y rejuvenecimiento cutáneo. Además, es la creadora del exclusivo protocolo My Skin Revive® . Pero más allá de sus títulos, lo que la define es su trato con cada paciente: con empatía y honestidad, sin promesas milagrosas, ayudándote a cuidar tu piel (y tu autoestima) de forma real y sostenible.

En esta entrevista, la Dra. Sofía te contará todo lo que necesitas saber para proteger tu piel este verano: cómo y cuándo reaplicar el protector solar, por qué debería formar parte de tu rutina diaria durante todo el año, el papel de los antioxidantes y la vitamina C, y también cómo reparar la barrera cutánea después de un día en la playa o la piscina.




1. ¿Por qué es tan importante intensificar las rutinas de cuidado de la piel durante el verano?

El verano es la época del año en la que estamos más expuestos a la radiación ultravioleta, por lo que el cuidado de la piel cobra aún más importancia. El sol es una de las principales causas del envejecimiento cutáneo, ya que daña directamente las células y aumenta el estrés oxidativo, acelerando la aparición de arrugas, manchas y pérdida de elasticidad.

Pero lo más importante es recordar que este daño no es solo estético. La exposición excesiva al sol también aumenta el riesgo de cáncer de piel, que es el tipo de cáncer más común en muchos países.

Por lo tanto, durante el verano debemos reforzar todas las medidas de protección solar. No se trata solo de evitar las quemaduras solares, sino de proteger la salud de la piel a corto y largo plazo.


2. ¿Por qué debería formar parte de tu rutina diaria el protector solar, incluso cuando no estás en la playa o en la piscina?

Porque la radiación ultravioleta está presente mucho más allá de los días de playa. Siempre que salimos, aunque sea para dar un paseo corto, conducir o ir al trabajo, estamos expuestos a los rayos UV.

Además, los rayos UVA, principal causa del envejecimiento cutáneo, están presentes durante todo el año. Atraviesan las nubes y el cristal, por lo que permanecemos expuestos incluso dentro de un coche o cerca de una ventana.

Precisamente por eso, el protector solar debe considerarse una rutina diaria, igual que cepillarse los dientes. No es solo un producto para las vacaciones; es un hábito preventivo diario.


3. ¿Con qué frecuencia debemos volver a aplicarnos protector solar?

Una de las preguntas más frecuentes es si basta con aplicarse protector solar por la mañana. La respuesta es: depende de la exposición al sol.

Si en nuestro día a día, sobre todo en interiores, no estamos expuestos al sol de forma significativa, una sola aplicación por la mañana puede ser suficiente.

Pero si estamos en la playa, en la piscina, caminando, practicando deportes al aire libre o con una exposición prolongada al sol, debemos reaplicar el protector solar aproximadamente cada dos horas. Y también siempre después de nadar, sudar mucho o secarnos la piel con una toalla.

Otro punto muy importante es la cantidad. Mucha gente usa un excelente protector solar, pero aplica la mitad de la cantidad necesaria y termina sin obtener el factor de protección indicado en el envase.

Para el rostro y el cuello, la regla general es usar la cantidad equivalente a la que cabe en dos dedos. Para el cuerpo, un adulto necesita, en promedio, unos 30 ml, el equivalente a un vaso de chupito, para garantizar una protección adecuada.


4. ¿Existen otras medidas de protección además del protector solar?

Hay una idea que me gustaría compartir: no deberíamos poner "todos los huevos en la misma canasta" con el protector solar. El protector solar es esencial, pero forma parte de una estrategia de fotoprotección.

La protección física sigue siendo la más eficaz. Siempre que sea posible, debemos buscar la sombra, usar sombreros de ala ancha, gafas de sol con protección UV y ropa ligera de manga larga. Hoy en día, existen tejidos muy transpirables que protegen eficazmente de la radiación solar.

Recuerdo un viaje que hice a China en verano, con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. Me sorprendió ver a la mayoría de la gente completamente cubierta con ropa de colores claros, mangas largas e incluso paraguas. A primera vista parece extraño, pero tiene todo el sentido: se protegían de la radiación solar. A menudo solo pensamos en el calor, pero el verdadero problema es la radiación ultravioleta.

Si pudiera dejar un solo mensaje, sería este: busquen la sombra siempre que sea posible. Si un lado de la calle está a la sombra y el otro al sol, elijan la sombra. Son pequeños gestos que, repetidos a lo largo de los años, marcan una gran diferencia en la salud de la piel.


5. ¿Cuál es el papel de los antioxidantes en la salud de la piel?

Los antioxidantes desempeñan un papel fundamental en la protección de la piel, ya que ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas que el cuerpo produce de forma natural, pero cuya producción aumenta con factores como la exposición al sol, la contaminación y el tabaco.

Cuando hay un exceso de radicales libres, se produce estrés oxidativo, lo que contribuye al envejecimiento prematuro de la piel, favoreciendo la aparición de arrugas, imperfecciones y pérdida de firmeza.

Los antioxidantes ayudan a controlar este proceso, reduciendo el daño celular y contribuyendo a una piel más sana y resistente. Sin embargo, es importante comprender que no hacen milagros ni reemplazan medidas como la protección solar. Forman parte de una estrategia integral para prevenir y mantener una piel sana.


6. ¿Cuál es la función de la vitamina C y cuáles son sus principales beneficios?

La vitamina C es, sin duda, uno de los antioxidantes más estudiados y cuenta con la evidencia científica más sólida en dermatología. Ayuda a proteger la piel contra el estrés oxidativo causado, por ejemplo, por la radiación ultravioleta, pero no actúa sola.

En realidad, los antioxidantes trabajan en equipo. La vitamina C actúa conjuntamente con otros antioxidantes, como la vitamina E y el glutatión, y esta acción complementaria hace que la defensa de la piel sea más eficaz.

Además de su acción antioxidante, la vitamina C participa en la producción de colágeno y en la reducción de la melanogénesis (es decir, la aparición de manchas oscuras) al inhibir la enzima tirosinasa, reduciendo así algunas imperfecciones y devolviendo la luminosidad a la piel.

Por lo tanto, es un ingrediente muy interesante para incorporar a la rutina de cuidado de la piel, pero debe considerarse un complemento. No reemplaza el protector solar ni otras medidas de fotoprotección, que siguen siendo fundamentales para prevenir el envejecimiento cutáneo y el daño solar.


7. Hidratación de la piel y cuidados posteriores a la exposición solar.

En realidad, muchas personas sienten que su piel está más cómoda en verano porque la humedad ambiental suele ser mayor y la producción de sebo aumenta con las altas temperaturas, lo que reduce la sensación de sequedad. Sin embargo, esto no significa que la barrera cutánea esté más sana o hidratada, ya que la exposición al sol provoca cambios significativos en ella. La radiación UV induce estrés oxidativo e inflamación, altera la organización de los lípidos en el estrato córneo (como ceramidas, colesterol y ácidos grasos libres) y aumenta la pérdida de agua transepidérmica (TEWL). En otras palabras, aunque la piel pueda parecer más grasa, su función de barrera puede verse comprometida.

Además, el sol no suele ser el único agente agresor. El cloro de las piscinas y del agua de mar también contribuye a debilitar la barrera cutánea.

  • Cloro: elimina algunos de los lípidos protectores de la superficie de la piel, altera el pH de la piel y puede aumentar la irritación y la sequedad.
  • Agua de mar: debido a su alta concentración de sal, ejerce un efecto osmótico que favorece la pérdida de agua de la piel. Además, cuando la sal se seca en la superficie cutánea, puede aumentar la sensación de sequedad e irritación.

Por lo tanto, un gesto muy sencillo marca la diferencia: ducharse con agua dulce justo después de salir de la playa o la piscina, eliminando la sal, la arena y los residuos de cloro antes de que permanezcan en contacto con la piel durante demasiado tiempo.


8. ¿Cómo reparar la barrera cutánea?

El primer paso siempre es prevenir el daño. No tiene sentido intentar reparar continuamente una barrera que se deteriora constantemente. Esto significa: evitar las horas de máxima radiación UV; usar protector solar en cantidad suficiente; y reaplicarlo según sea necesario.

Tras la exposición al sol, el cuidado debe centrarse en restaurar la función de barrera de la piel. Los productos para después del sol pueden proporcionar una agradable sensación de frescura y aliviar temporalmente las molestias. Sin embargo, por sí solos, no pueden reconstruir la barrera cutánea.

En la práctica, me gusta mantener prácticamente la misma rutina de hidratación que uso durante el invierno, utilizando aceite de baño y crema emoliente justo después de ducharme.

¿Por qué prefieres los aceites de baño? A diferencia de muchos geles de ducha, que utilizan más tensioactivos detergentes y eliminan algunos de los lípidos naturales de la piel, los aceites de baño contienen agentes limpiadores e ingredientes emolientes mucho más suaves. Limpian eficazmente sin resecar tanto la superficie de la piel, preservando mejor la barrera cutánea y reduciendo la pérdida de agua.

¿Qué cremas hidratantes debo elegir? Prefiero las fórmulas reparadoras, muchas de ellas similares a las que usamos en pieles atópicas o incluso en bebés, porque suelen ser sin perfume y ricas en ingredientes que restauran la barrera cutánea.

Los ingredientes con mayor respaldo científico incluyen:

  • Las ceramidas reponen los principales lípidos de la barrera cutánea.
  • El colesterol y los ácidos grasos esenciales ayudan a reconstruir la estructura del estrato córneo.
  • Glicerina : un humectante que atrae el agua a la capa más externa de la piel.
  • Pantenol : con acción calmante y reconstituyente.
  • Niacinamida : estimula la síntesis de ceramidas, reduce la inflamación y mejora la función de barrera.
  • La manteca de karité y otros emolientes reducen la pérdida de agua y dejan la piel más confortable.

Rehabilitación: más que buscar un producto milagroso para reparar la piel después de un día en la playa, lo más importante es minimizar el daño desde el principio.


9. ¿Hay algún ingrediente que deba evitarse durante el verano?

La respuesta no es un simple "sí" o "no". Lo más importante es distinguir entre los ingredientes potencialmente irritantes y los que realmente aumentan la fotosensibilidad.

Los ingredientes que con mayor frecuencia provocan irritación durante el verano son los retinoides (como el retinol, el retinal o la tretinoína) y algunos alfa-hidroxiácidos, especialmente el ácido glicólico, porque aceleran la renovación celular y pueden dejar la piel temporalmente más sensible, sobre todo si la barrera cutánea ya está debilitada por la exposición al sol.

Sin embargo, esto no significa que deban suspenderse durante todo el verano. En pieles ya adaptadas, que las han estado usando durante meses o años y que mantienen una protección solar adecuada, no hay ningún beneficio en interrumpir el uso de estos ingredientes activos durante tres o cuatro meses. Al contrario, esta interrupción puede provocar la pérdida de algunos de los resultados obtenidos y obligar a iniciar un nuevo periodo de adaptación al reintroducirlos.

Lo más sensato es ajustar la rutina, no necesariamente interrumpir el tratamiento: reforzar la hidratación, proteger rigurosamente la piel de la radiación UV y, si se produce una mayor sensibilidad después de un día en la playa o la piscina, reducir temporalmente la frecuencia de aplicación o hacer una pausa de uno o dos días.

La recomendación principal es diferente para quienes nunca han usado estos ingredientes. El verano generalmente no es la mejor época para comenzar con retinoides o ácidos exfoliantes, precisamente porque la piel aún no ha desarrollado tolerancia y existe un mayor riesgo de irritación. Siempre que sea posible, prefiero comenzar estos tratamientos en los meses con menor exposición al sol, permitiendo que la piel se adapte gradualmente durante los meses siguientes.


10. Para quienes desean mantener una rutina sencilla y eficaz esta temporada, ¿cuáles son los pasos esenciales que nunca deben omitirse?

Para la mayoría de mis pacientes, no cambio su rutina de invierno a verano. Muchos ingredientes necesitan un periodo de adaptación, y los cambios constantes en la rutina de cuidado de la piel terminan comprometiendo los resultados a largo plazo. Lo que hago es reforzar algunos pilares fundamentales: por la mañana, un antioxidante combinado con protector solar; y por la noche, una buena crema hidratante para ayudar a reparar la barrera cutánea. En esta etapa, también me gusta incluir ingredientes calmantes y reparadores, como niacinamida, ceramidas, ectoína o centella asiática, que ayudan a reducir la inflamación, fortalecer la barrera cutánea y minimizar la irritación solar.


11. ¿Cuáles son los 3 consejos de la Dra. Sofia Borges para este verano?

  1. Busca la sombra. Sigue siendo la forma más eficaz de protección solar. El protector solar es esencial, pero no sustituye la necesidad de evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas de mayor intensidad solar.
  2. Simplifica la protección solar. No te dejes llevar por las tendencias ni los mitos de las redes sociales. Los protectores solares disponibles actualmente, ya sean con filtros orgánicos, inorgánicos o una combinación de ambos, son seguros y eficaces, y la mejor opción siempre es la que puedes usar correctamente todos los días.
  3. Si te gusta el bronceado, opta por los autobronceadores. El bronceado es señal de que la piel ha sido dañada por los rayos UV. Si bien lo ideal es tener una piel sana en lugar de una bronceada, para quienes prefieren este efecto, los autobronceadores son sin duda la alternativa más segura.